oct/090
Un puente que te hará volar

Recientemente un muy buen amigo quedó en segundo puesto en un importante concurso de arquitectura por el trabajo planteado para un barrio en Toledo.
Los concursos, en su más pura esencia, definen nuestro lado más humano, en el que queda patente como el entorno no solo afecta a nuestra piel, pero trasciende mucho más adentro, quizás hasta nuestros mismos genes. Desde nuestra valoración personal del trabajo hasta la del jurando, una infinito gradiente de opiniones te puede hacer pasar desapercibido, o ponerte en el pedestal por el resto de tus días.
Otro buen ejemplo es esta mención al proyecto planteado por Jorge Pereira y Tiago Barros en el que los coches alteran su rumbo frente a los peatones y bicicletas, hasta el punto de que deben volar de un extremo a otro del puente.